Es difícil ser consecuente hoy en día. Según la RAE, ser consecuente es : "Dicho de una persona: Cuya conducta guarda correspondencia lógica con los principios que profesa." . Aquí nos enfrentamos a varios dilemas... principios, profesar éstos, ser lógico.
La lógica es harto más ilógica si se mira directamente. Ser consecuente, es en el fondo ser "lo que todos esperarían que hiciese"?. Porque ahí entramos en un primer conflicto. Veamos el caso de Schaulsson. Uno de los creadores de su partido (PPD) denuncia que hay una desintegración de principios dentro de éste, y que se ha caído en una "ideología de la corrupción". A esto se refiere de que hay una justificación aceptada al uso de recursos del gobierno, para campañas políticas, por ejemplo. El no da nombres, pero sí lo denuncia. Y a eso, se le responde directamente, con la expulsión de su partido. ¿Fue Schaulsson consecuente con su partido... o con sus propios ideales? ¿Qué es más importante? En este caso, él mismo dijo que se sentía... liberado. La lógica, en este caso, por efecto de la denuncia, y de la evidente amenaza, pareciera ser eliminar al ente de la discordia y continuar con esta ideología.
Esta permisividad, hace que, después de hechos denunciados, confesados, e incluso castigados, la impunidad política se vuelva ley. Yo realmente no me explico como hoy, siguen en cargos públicos, gente como Pinto (ex-alcalde de Valparaíso, lo dejó en la ruina, gracias) y Rodrigo González (ex-edil de Viña, varios desastres financieros). Siguen ahí, como si nada hubiese pasado.

Las ideas son peligrosas. En "V for Vendetta" (que ví hoy, muy buena por cierto), decía algo así: las ideas no sienten, no besan, no duelen, sino es la gente que las profesa, las que tienen que vivir por ellas. Y muchas veces sufrir por cosas que suenan muy bien en papel. Pero se encuentran de frente con que ciertas renuncias no son aceptables para algunos, como ciertas actitudes son despreciables en otros, como ciertas lógicas, son ilógicas para el resto. Y vice-versa.
Es difícil encontrar el punto donde la justficación de la mentira se vuelve más grande que la mentira misma. Como el ladrón que roba "porque ellos tienen y yo no", como la niña que se victimiza "porque yo sufro más", como el que no hace la tarea "porque nadie va a llevarla".
Pero una vez que se encuentra, se repudia a sí mismo. No me parece raro que exista la fantasía de V, de un hombre que es realmente víctima y puede justificar su venganza. La mayoría de la gente no tiene un verdadero culpable, más que sí mismos. Y depende del nivel de sus errores el nivel de reacción en arrepentimiento.
Hay gente que nunca lo hace. Nunca se arrepiente, por la seguridad de su justificación. Por las consecuencias directas de sus actos. O por pérdida irecuperable de su credibilidad (en Chile, al parecer, en la política, esta causa no cuenta).
Es difícil ser consecuente hoy, porque todos nos vemos reflejados en esas mismas justificaciones. Hoy todos tienen "razones". Por eso hoy la justicia se enfoca al diálogo (tribunales de familia, nuevo sistema penal)... pero con resultados disímiles. Simplemente porque para llegar a la justicia, los diálogos no fueron suficientes.
¿Cómo se enmenda un arrepentido? ¿Siendo consecuente? Hay que saber bien cuáles son los principios previos a las justificaciones.
Sino solo seguiremos siendos consecuentes con esta "ideología de la corrupción" .
Que sabemos... no sólo abarca la política.