Mi objetivo favorito al dibujar son los abuelitos. Me encantan, son casi siempre muy simpáticos, y por lo general muy receptivos a que los dibujen. Me fascinan sus sombreros, bastones y chaquetones, así como sus pantalones planchados de tela.
Viña del Mar y Valparaíso es el paraíso de ellos, y está lleno. Así que hay de todo. Entre los que salen a leer el diario y alimentar a las palomas, los deportistas infatigables, las señoras con pelos de colores extravagantes y los señores con cara de poetas. Es muy divertido contabilizar la cantidad de personajes con boina que hay. Es un hit abuelar.
No me gustan las fotos de abuelo a 80 ASAS donde se les notan TODAS las arrugas, y deja un sabor implacable a la vejez. Es un modo oscuro de retratar a un abuelo, haciéndole presente que le queda muy poco. En cambio, el dibujo, te hace remarcar las cualidades fundamentales de su rostro, y si tienes suerte, bajo esos anteojos de marco dorado, unos ojazos azules o verdes que permanecen incólumes(*) en el tiempo.
Por eso, cuando me subí al metro y partí dibujando a Alejandro, y él se mostró algo incómodo, le mostré mi retrato. Quedó gratamente sorprendido, me dio su nombre, y le hice un retrato Flash (de 2 min) para llevar a su casa. Posó para mí sin anteojos
y si...

tenía los ojazos.

si sé que no se ve muy wapo, pero lo hice en 2 min... no alegar

¡Gracias!

(* RAE: incólume:
(Del lat. incolŭmis).
1. adj. Sano, sin lesión ni menoscabo.)

pregunta al aire: ¿cuál es, o fue, su abuelo favorito? ¿porqué?