Cuando hace más de un mes la Tefa me dijo que teníamos q ir a creamfields, le dije que sí. Porqué no. Se iban todos y hay que hacer este tipo de cosas mientras aún se pueda. Si bien, el público objetivo era claramente adolescente (cada día se me hace más consciente la ausencia de un número menor que dos al lado de la segunda cifra), daba exactamente lo mismo. Prodigy fue como una bomba de hits, luces, sonido, baile, jam desquiciado (q se me sale la zapatilla; que hay que pasarle la chaqueta al guardia de enfrente) gritos y empujones. Increíble.
Cuando desperté, me dolía todo. Así que había que quedarse en casa. Y me enfrenté a la parrilla televisiva local. Suerte la mía, dieron un documental sobre Matta(11/11/11-23/11/02).
La primera vez que fui al Museo de Bellas Artes, había una exposición sobre él. Recuerdo que a primera vista lo odié. Me cargaron sus formas y sus líneas sin acabar. Por ese entonces prefería el arte clásico y mi admiración recaía en el realismo. (Algo excesivamente desvirtuado debido al uso de la cámara digital). Recuerdo que también había un video sobre como iba armando el cuadro. Ahí empezó a cambiar la cosa. ¿Tantos pasos se necesitaban para hacer, eso?
El documental era bastante curioso. Volodia Teitelboim hacía "las preguntas" (una especie de prosa poética introductoria) desde lugares donde Matta había estado en Chile y Matta respondía en un formato blanco y negro con borde difuminado y una animación relacionada por detrás. Matta estaba claramente en otro lugar, con ¿otro interlocutor? No se sabe. En fin, lograba captar la atención de todas maneras. Y para bien.
Matta se consideraba a si mismo un "errante definitivo". Y con justa razón. Si bien nació en Chile y estudió arquitectura en la PUC, un día tomó un barco y se fue a Europa. Fue allá donde llegaría a conocer a Federico García Lorca; Picasso; Dalí; Gabriela Mistral (en el exilio); Duchamp y otros cuantos más. Se le llamaría luego el último de los surrealistas.
"El idioma es un traje viejo, como no hay otra cosa, hay que despertarlo". El idioma es algo fundamental en Matta. Uno de sus cuadros se llama "Integral del silencio". Pura poesía. Cada vez que veo un cuadro sin título me da un poco de rabia. Porque es tanto más simple dejarlo abierto, a que cualquiera lo interprete. Que sea lo que quiera ver. "Integral del silencio" es un nombre que respalda una imagen que no necesariamente ha de ser representativa de lo dicho.

Quiero encontrar palabras. Rescatarlas. Abrirlas.
Pasar de la constatación a la observación.
Sigo masticando.
Viene a serse, porque como él, me gusta conjugar el verbo ser.