Vote x mí
¿Qué se puede hacer para que alguien, cuando esté solo frente a un lápiz y un papel con tu nombre y varias otras alternativas marque tu opción? ¿Qué sucede si nunca lo has visto en tu vida? Al mover el lápiz en su dirección le estás entregando el poder de representarte ante otro montón de gente, que quizá nunca viste tampoco, pero viven bajo tus mismos límites demográficos. Ese poder es bastante codiciado. Por lo que los candidatos gastan mucho dinero en su opción. Calculando, cada una de esas “palomas”, sale como mínimo 5 lucas, y las veo destrozadas todos los días. Este año la competencia es feroz, incluso dentro de la misma alianza (que ya parece que les queda solo el nombre). Siendo nueva cuidadana, me llama la atención el tema. Así que decidí ir a un té de un candidato a diputado. Y nada anticipaba que podría ser ni remotamente lo que fue.
Llegué un poco atrasada al restaurante. Sí, el lugar elegido fue un conocido restaurante en la av. Perú. Gigantografías en las ventanas y adentro, encarpado muy antiguo y decadente, (en el centro hay una cúpula con maceteros en altura, con la evidente muerte de todas sus plantas) carteles, sillas, mesas, tazas de café, bastantes señoras (ahí descubrí que era solo para ellas); y gente del staff.
Me senté con cara de “esto va a partir mucho después” y “no conozco a nadie”; mirando alrededor. Solo llegó una chica a pedirme la invitación (que no tenía por cierto, venía de VIP, pero no estaba la anfitriona aún). Así que opté por la huída. “ vuelvo más rato”. Luego de un jugo de frambuesa demasiado caro, y el curioso encuentro con una pareja de la mano, donde la chica estaba embarazada, y el chico usaba una vistosa polera con “don’t commit” en su pechera en el enjoy del mar, me devolví. Y ya estaba bastante más lleno.
Pero, el candidato, aún no llegaba. Eso sí, llegué junto con el animador. Sí… animador. El cual presentó a la primera cantante de la tarde.
Salió una chica algo gordita con una voz muy potente. Y lo sabía. Por eso, aunque de vez en cuando había un acople de terror, la chica hacía gestos técnicos al tipo de los controles pidiendo más volumen o cosas así. En definitiva, era una chica con experiencia. De esas que sonríen de una forma increíblemente dulce cuando cantan una canción que les gusta y se quedan muy serias en los acordes introductorios. Sí, de las que se bajan del escenario y aprietan los cachetes cantando al lado de viejecillas con cara de simpáticas. Y hace comentarios como “cierto que los hombres son mentirosos?” Antes de una canción ad-hoc. Curiosa elección en un té para un candidato, que es hombre.
Luego, vendría la hermana. Y un hombre muy entusiasta que hacía pasitos con intención de stiptease (con su respectiva ovación). Y el candidato. Y los calendarios y bolsas tipo supermercado con su nombre estampado. Y más gente de su equipo político. Sí. Ahí estaba Andrés Celis (recuérdese episodio Luciana Salazar),
y otros diputados y asistentes. El candidato en cuestión, me cayó de lo más bien. Saludó a todas las asistentes de beso, se sacó todas las fotos que le pidieron y en ningún momento borró la sonrisa. En ese momento llegó la comida, y el té. También apareció la Mischa Barton chilena. Una chica igual a la protagonista de la serie adolescente (con unos cuantos centímetros menos), llegó con la que supongo era su mamá, con la mismísima cara de afectada y sonrisa cordial. Para mi diversión, le tocó sentarse justo al lado de Celis, enfrente de mí. No hubo mayor cosa. Solo me enteré, por los gestos, que la chica no fumaba. Luego vino otro cantante con vocación de Luis Jara, muy entusiasta y con bastante éxito. Fue una extrañísima visión: Mischa con cara de ¿qué es este lugar? “tengo un novio drogadicto” ; Celis a su lado, “me bronceé demasiado hoy” “como me gusta llevar la chaqueta colgando a dos dedos en la espalda” y el hombre tipo Luis, a sus espaldas abrazando fuertemente a una señora y cantándole al oído.
Pasaríamos luego a introducir al hombre entusiasta con intención de striptease.
Así es. Palma arriba, vamos saltando, los de la mesa uno, vamos, vamos. Todo esto con unos pasos imposibles de seguir, porque incluían tirada al suelo y vueltecillas en 360. Un poco saturada, decidí ir por un cigarro. Ya de vuelta, un tipo en la entrada me dice: “cómo se mata, ah? Lentamente.” Vale, buena onda. Y cuando ya iba a entrar me topo con esto.
Si. Viña es una cuidad freak.
Porque al final, luego de casi dos horas, tuve que irme y no escuché ningún discurso.


NaChO dijo
Interesante. De dónde eres?
Porque en España no creo que organicen tes...
18 Noviembre 2005 | 09:54